En los últimos años, el cannabidiol, también conocido como CBD, ha ganado popularidad debido a sus efectos beneficiosos para la salud. Es uno de los componentes principales de la planta Cannabis sativa y ha sido reconocido por sus propiedades terapéuticas.
Es importante destacar que el CBD y el THC son distintos entre los 113 cannabinoides presentes en la planta. El THC es el compuesto psicotrópico dominante, mientras que el CBD no es considerado adictivo y posee múltiples propiedades terapéuticas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) no considera el CBD como una sustancia adictiva, aunque reconoce su potencial terapéutico. Actualmente, no se conocen efectos secundarios significativos tras su uso.
En México, el uso y consumo de CBD están permitidos, siempre y cuando el nivel de THC esté por debajo del 1%. En 2018 la COFEPRIS inició un proceso en el que liberó cosmeticos, suplementos alimenticios, materias primas y alimentos con CBD los cuales contaban con 1% o menos THC y no presentaban efectos psicoactivos. Sin embargo, esta regulación podría cambiar en el futuro, ya que cada vez existe más evidencia cientifica sobre los beneficios y seguridad del CBD.
Numerosos estudios y ensayos clínicos están investigando las propiedades medicinales del CBD. A día de hoy, con distintos niveles de evidencia, se han demostrado las siguientes propiedades:
El CBD tiene potencial terapéutico para varias patologías, incluyendo:
– Dolor crónico.
– Fibromialgia.
– Ciertos tipos de cáncer.
– Enfermedades inflamatorias autoinmunes.
– Ansiedad, estrés y depresión.
– Trastornos neurológicos.
– Enfermedades neuropsiquiátricas.
– Síndromes metabólicos.
– Trastorno de estrés postraumático y alcoholismo.
– Desórdenes cardiovasculares.
– Enfermedades inflamatorias intestinales.
– Enfermedades inflamatorias crónicas de la piel.
El cannabidiol está disponible en varios formatos, como aceite, cápsulas, cremas, champús y ungüentos. En México, su comercialización es legal únicamente en productos con un nivel de THC por debajo del 1%.
A medida que se realizan más investigaciones, el conocimiento sobre el CBD y su regulación podría expandirse, permitiendo un uso más amplio de sus propiedades terapéuticas.
El consumo de este producto es responsabilidad de quien lo recomienda y lo usa.